
Hace un mes, mas o menos, que estaba bastante bloqueada con respecto al arte en general. Tenía que animar, pero no sabía bien para que lado encarar. Y la verdad no sentía.... impulso, no sentía inercia no sentía nada. Y empecé a dudar entonces de si la animación sería mi lime.
Entregué un trabajo de animación, sinceramente incompleto y choto.
Pero esta semana fueron pasando cosas locas. Hace unos dias, con Nico vimos el documental de Pixar. Un exelente documental, la verdad. Y al verlo, me di cuenta de lo mucho que entendía a la gente de Pizar y como se sintieron a lo largo del camino. Y me volvió el amor por hacer que los dibujos se muevan. Realmente me emocionó.
Despues fui a clase, y un profesor nos dijo que lo importante no era la nota que sacaramos, si no cuanto habíamos aprendido, y de si nos iba a servir o no. Y es que claramente, eso es lo importante de estudiar, ver para que te sirve lo que aprendes. Ese mismo día, mi profesor de Tae Kwon Do me dijo lo mismo. Pensar en aplicaciones, pensar en para que sirve, el sentido de todo lo que se nos enseña. No solo ver lo puntual si no meterlo en el rompecabezas.
Y ahi me di cuenta... el rompecabezas! Todo este tiempo de estar medio mal, de sentirme sin objetivo... es porque no estaba mirando hacia ningun lado, mas que hacia mi frustracion, estaba mirando el "no puedo" y el momento del camino en el que estoy.
Para completar la semana de iluminación (XD) el miercoles mi profesor de animación (quien tuvo que corregir el coso ese que le entrgué, pobre...) Nos comentó que estabamos hechos un desastre. Como en todo, las excusas no sirven. Y el "no me alcanzó el tiempo" es marca de mal animador. Nos contó que los que lo estaban contratando para una publicidad le cobrarían una monstruosa multa si no la entregaba en tiempo y forma. Se lastimó. La termino desde el hospital, recién operado y abrazando su laptop. Es que al querer vivir de los dibujitos, se trata con los del medio, los que te compran tu trabajo y se lo venden a otros. Y ellos quieren plata, y no van a perdonar la cabeza de nadie.
Un compañero le preguntó si veía futuro de animador en el curso. Con una cara bastante apenada, nos confesó que el sabía que solo unos pocos ibamos a poder animar. Que el resto no iba a llegar. Y la sensación fue increible. La noticia era bajonerisima, pero... me generó ganas de seguir. Fue como ponerme frente al enemigo y que me digan "enfrentate o huí". Y no me dieron ganas de correr. Me dieron ganas de seguir intentandolo, de seguir aprendiendo, de seguir peleando por la animación, aunque la pereza me mate y aunque sea un negocio muy dificil.
No me tengo que olvidar de todo lo que aprendí esta semana. Porque en un momento yo ya supe todo esto.
Pero me olvidé.
Dejo por aqui el boceto escaneado horrible de quien supongo será "H" en el corto :)