Hoy estaban todos mis gatos en el jardín, con sus panzas cara al cielo, retozando en el pasto. El solcito calentaba el día frio y el cielo estaba de ese azul profundo que solamente se da cuando esta fresco y hay sol.
Y por un momento, pensé que así debía ser la felicidad. Y pensé ¿Por que no?
Me arrojé pues de panza a jugar con los felinidos.
Sabiduría gatuna, no hay nada mejor que remolonear al sol :)


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